Pérdida de un libro
Cualquier cosa, hasta un pase escolar en un motel, es infinitamente menor ante la sensación de perder un libro.
Asumo que soy loca y volada en ocasiones, que por lo mismo he perdido hasta carnet de identidad, lápices y millones de otras cosas, pero es algo que con los años he ido trabajando, aunque cada cierto tiempo (como ayer) pierdo alguna cosa importante, sumamente importante: un libro.
Esperando que llegara, hice una llamada en una cabina de-esas-públicas y justamente para no perderlo de vista, dejé el libro que más de cinco veces en tres años había comenzando a leer, pero que nunca, nunca, había podido comprender, hasta ayer. El éxtasis se había apoderado de mí, pues por primera vez pude entender claramente el primer capítulo. Mega victoria de la Loca. Pero claro, cada cierto tiempo las conductas afloran y en un suácate, no más de tres minutos, caminé, canté y recordé. Me devolví apresurada, veloz al lugar, pero nada, del libro ni los colores.
Pregunté a cuanta persona, guardia, jefe y demases encontré, pero nadie lo había visto. Es imposible reproducir la sarta de palabras y sentimientos que aparecen con el enojo propio cuando un objeto preciado desaparece, pero al instante recordé una frase que un escritor infantil nos dijo una vez en una charla: los libros llegan a tus manos y se van en el momento preciso.
Al final, mandé todo a la misma cresta y me devolví al centro, no niego que en un momento volqué sus lagrimones en el vagón de algún metro sin poder contener la rabia acumulada por varias situaciones acaecidas durante este tiempo, pero ya por un cierto y conocido Baquedano, respiré por lo menos diez veces, medité lo sucedido y deseé para esa persona, ahora dueña del que era mi tesoro, que pudiera entenderlo y disfrutarlo tanto o mucho más que yo. Porque como dice Cortázar en su alegoría a lo relojes: No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
oOOOooOOoOOoOOooooOOOOOOOoooOOooOoOOoOOooOoOoooooooOOOOOOOOoOOOO
http://www.youtube.com/watch?v=oxMZ129dnt8
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http://www.youtube.com/watch?v=oxMZ129dnt8
...(())...(())...
-Siempre me sospeche que acabarías acostándote con él -dijo Oliveira.
La Maga tapó a su hijo que berreaba un poco menos, y se frotó las manos con un algodón.
-Por favor laváte las manos como Dios manda -dijo Oliveira-. Y sacá toda esa porquería de ahí.
-En seguida -dijo la Maga. Oliveira aguantó su mirada (lo que siempre le costaba bastante) y la Maga trajo un diario, lo abrió sobre la cama, metió los algodones, hizo un paquete y salió de la pieza para ir a tirarlo al water del rellano. Cuando volvió, con las manos rojas y brillantes, Oliveira le alcanzó su mate. Se sentó en el sillón bajo, chupó aplicadamente. Siempre estropeaba el mate, tirando de un lado y del otro la bombilla, revolviéndola como si estuviera haciendo polenta.
-En fin- dijo Oliveira, sacando el humo por la nariz-. De todos modos me podían haber avisado. Ahora voy a tener seiscientos francos de taxi para llevarme mis cosas a otro lado. Y conseguir una pieza, que no es fácil en esta época.
-No tenés por qué irte -dijo la Maga-. ¿Hasta cuándo vas a seguir imaginando falsedades?
-Imaginando falsedades -dijo Oliveira-. Hablás como en los diálogos de las mejores novelas rioplatenses. Ahora solamente te falta reírte con todas las vísceras de mi grotesquería sin pareja, y la rematás fenómeno.
-Ya no llora más -dijo la Maga, mirando hacia la cama-. Hablemos bajo, va a dormir muy bien con la aspirina. Yo no me he acostado para nada con Gregorovius.
-Oh sí que te has acostado.
-No, Horacio. ¿Por qué no te iba a decir? Desde que te conocí no he tenido otro amante que vos. No me importa si lo digo mal y te hacen reír mis palabras. Yo hablo como puedo, no sé decir lo que siento.
-Bueno, bueno -dijo aburrido Oliveira, alcanzándole otro mate-. Será que tu hijo te cambia, entonces. Desde hace días estás convertida en lo que se llama una madre.
-Pero Rocamadour está enfermo.
-Más bien - dijo Oliveira-. Qué querés, a mi los cambios me parecieron en otro orden. En realidad ya no nos aguantamos demasiado.
-Vos sos el que no me aguanta. Vos sos el que no aguantás a Rocamadour.
-Eso es cierto, el chico no entraba en mis cálculos. Tres es mal número dentro de una pieza. Pensar que con Ossip ya somos cuatro, es insoportable.
-Ossip no tiene nada que ver.
-Si calentaras la pavita -dijo Oliveira.
-No tiene nada que ver -repitió la Maga-. ¿Por qué me hacés sufrir, bobo? Ya sé que estás cansado, que no me querés más. Nunca me quisiste, era otra cosa una manera de soñar. Andate, Horacio, no tenés por qué quedarte. A mi ya me ha pasado tantas veces... Miró hacia la cama. Rocamadour dormía.
-Tantas veces -dijo Oliveira, cambiando la yerba-. Para la autobiografía sentimental sos de una franqueza admirable. Que lo diga Ossip. Conocerte y oír enseguida la historia del negro es todo uno.
-Tengo que decirlo, vos no comprendés.
-No lo comprenderé, pero es fatal.
-Yo creo que tengo que decirlo aunque sea fatal. Es justo que uno le diga a un hombre como ha vivido, si lo quiere. Hablo de vos, no de Ossip. Vos me podías contar o no de tus amigas, pero tenía que decirte todo. Sabés, es la única manera de hacerlos irse antes de empezar a querer a otro hombre, la única manera de que pasen al otro lado de la puerta y nos dejen a los dos solos en la pieza.
-Una especie de ceremonia expiatoria, y por qué no propiciatoria. Primero el negro.
-Sí -dijo la Maga, mirándolo-. Primero el negro. Después Ledesma.
-Después Ledesma, claro.
-Y los tres del callejón, la noche de carnaval.
-Por delante -dijo Oliveira, cebando el mate.
-Y monsieur Vincent, el hermano del hotelero.
-Por detrás.
-Y un soldado que lloraba en un parque..
-Por delante.
-Y vos.
-Por detrás. Pero eso de ponerme a mi en la lista estando yo presente es como una confirmación de mis lúgubres premoniciones. En realidad la lista completa se la habrás tenido que recitar a Gregorovius.
La Maga revolvía la bombilla. Había agachado la cabeza y todo el pelo le cayó de golpe sobre la cara, borrando la expresión que Oliveira había espiado con aire indiferente.
Después fuiste la amiguita
de un viejo boticario,
y el hijo de un comisario
todo el vento te sacó...
Oliveira canturreaba el tango. La Maga chupó la bombilla y se encogió de hombros, sin mirarlo. -Pobrecita-, pensó Oliveira. Le tiró un manotón al pelo, echándoselo para atrás brutalmente como si corriera una cortina. La bombilla hizo ruido seco entre los dientes.
-Es casi como si me hubieras pegado -dijo la Maga, tocándose la boca con los dedos que temblaban-. A mi no me importa, pero...
-Por suerte te importa -dijo Oliveira-.. Si no me estuvieras mirando así te despreciaría. Sos maravillosa, con Rocamadour y todo.
-De qué me sirve que me digas eso.
-A mi me sirve.
-Si, a vos te sirve. A vos todo te sirve para lo que andás buscando.
-Querida -dijo gentilmente Oliveira-, las lágrimas estropean el gusto de la yerba, es sabido.
-A lo mejor también te sirve que yo llore.
-Si, en la medida en que me reconozco culpable.
-Andáte, Horacio, va a ser lo mejor.
-Probablemente. Fijáte, de todas maneras, que si me voy ahora cometo algo que se parece casi al heroísmo, es decir que te dejo solo, sin plata y con tu hijo enfermo.
-Sí -dijo la Maga sonriendo homéricamente entre lágrimas-. Es casi heroico, cierto.
-Y como disto de ser un héroe, me parece mejor quedarme hasta que sepamos a qué atenernos, como dice mi hermano con su bello estilo.
-Entonces quedáte.
-¿Pero vos comprendés cómo y por qué renuncio a ese heroísmo?
-Si, claro.
-A ver, explicá por qué no me voy.
-No te vas porque sos bastante burgués y tomás en cuenta que pensarían Ronald y Babs y los otros amigos.
-Exacto. Es bueno que veas que vos no tenés nada que ver en mi decisión. No me quedo por solidaridad ni por lástima ni porque hay que darle la mamadera a Rocamadour. Y mucho menos porque vos y yo tengamos todavía algo en común.
-Sos tan cómico a veces -dijo la Maga.<
-Por supuesto -dijo Oliveira-. Bob Hope es una mierda al lado mío.
-Cuando decís que ya no tenemos nada en común, ponés la boca de una manera...
-Un poco así, ¿verdad?
-Si, es increíble(...)
...```````````````...````````````````````..````````...
Capítulo 20. (Fragmento)
JC
I don't know
Adverbiosa: resultado de la locura investigativa de CL
Acabo de terminar, luego de muchas lecturas, análisis y divagaciones mi presentación sobre comprensión lectora para SM. Qué difícil es tratar de plasmar en unas cuantas diapositivas el conocimiento empírico, teórico y práctico adquirido por años. Es más, en instancias como esta, te das cuenta que de tanto que crees saber, nada sabes. En realidad, la sabiduría y el conocimiento son tan efímeros, tan cambiantes y tan vagos que, de un momento a otro, eso que creías tan conocido se hace a la luz tan desconocido, tan complicado, se desvanece como se va la mañana, y aunque ahora está ahí, en un segundo ya no lo está.
El lenguaje es tan complicadamente extraordinario de entender y explicar, lo mismo que las relaciones humanas en general. Empero, estas últimas, son tan subjetivamente imcomprensibles que, al final la analogía no tiene ni pies ni cabeza.
En fin, Isabel Solé me volvió loca, no sé si más o menos loca que siempre, pero con mi competencia literaria totalmente embrollada.
Esperemos que mañana en la exposición que debo hacer allá en la editorial todo salga bien no mah'. Por ahí alguien me dijo: no seas tan perfeccionista, explícalo como sabes, como me lo estás diciendo. Bueno, y he ahí el problema, es que de silenciar ya no sé como explicar lo que quiero y siento... al decir.
¡Qué manera de usar adverbios,eso demuestra lo rallada que quedè con esta custione' de investigación!
El lenguaje es tan complicadamente extraordinario de entender y explicar, lo mismo que las relaciones humanas en general. Empero, estas últimas, son tan subjetivamente imcomprensibles que, al final la analogía no tiene ni pies ni cabeza.
En fin, Isabel Solé me volvió loca, no sé si más o menos loca que siempre, pero con mi competencia literaria totalmente embrollada.
Esperemos que mañana en la exposición que debo hacer allá en la editorial todo salga bien no mah'. Por ahí alguien me dijo: no seas tan perfeccionista, explícalo como sabes, como me lo estás diciendo. Bueno, y he ahí el problema, es que de silenciar ya no sé como explicar lo que quiero y siento... al decir.
¡Qué manera de usar adverbios,eso demuestra lo rallada que quedè con esta custione' de investigación!
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20:32
...nada es más simple, no hay otra norma: nada se pierde, todo se transforma...
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Pérdida de un libro
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18:51
Cualquier cosa, hasta un pase escolar en un motel, es infinitamente menor ante la sensación de perder un libro.
Asumo que soy loca y volada en ocasiones, que por lo mismo he perdido hasta carnet de identidad, lápices y millones de otras cosas, pero es algo que con los años he ido trabajando, aunque cada cierto tiempo (como ayer) pierdo alguna cosa importante, sumamente importante: un libro.
Esperando que llegara, hice una llamada en una cabina de-esas-públicas y justamente para no perderlo de vista, dejé el libro que más de cinco veces en tres años había comenzando a leer, pero que nunca, nunca, había podido comprender, hasta ayer. El éxtasis se había apoderado de mí, pues por primera vez pude entender claramente el primer capítulo. Mega victoria de la Loca. Pero claro, cada cierto tiempo las conductas afloran y en un suácate, no más de tres minutos, caminé, canté y recordé. Me devolví apresurada, veloz al lugar, pero nada, del libro ni los colores.
Pregunté a cuanta persona, guardia, jefe y demases encontré, pero nadie lo había visto. Es imposible reproducir la sarta de palabras y sentimientos que aparecen con el enojo propio cuando un objeto preciado desaparece, pero al instante recordé una frase que un escritor infantil nos dijo una vez en una charla: los libros llegan a tus manos y se van en el momento preciso.
Al final, mandé todo a la misma cresta y me devolví al centro, no niego que en un momento volqué sus lagrimones en el vagón de algún metro sin poder contener la rabia acumulada por varias situaciones acaecidas durante este tiempo, pero ya por un cierto y conocido Baquedano, respiré por lo menos diez veces, medité lo sucedido y deseé para esa persona, ahora dueña del que era mi tesoro, que pudiera entenderlo y disfrutarlo tanto o mucho más que yo. Porque como dice Cortázar en su alegoría a lo relojes: No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
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http://www.youtube.com/watch?v=oxMZ129dnt8
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20:35
-Siempre me sospeche que acabarías acostándote con él -dijo Oliveira.
La Maga tapó a su hijo que berreaba un poco menos, y se frotó las manos con un algodón.
-Por favor laváte las manos como Dios manda -dijo Oliveira-. Y sacá toda esa porquería de ahí.
-En seguida -dijo la Maga. Oliveira aguantó su mirada (lo que siempre le costaba bastante) y la Maga trajo un diario, lo abrió sobre la cama, metió los algodones, hizo un paquete y salió de la pieza para ir a tirarlo al water del rellano. Cuando volvió, con las manos rojas y brillantes, Oliveira le alcanzó su mate. Se sentó en el sillón bajo, chupó aplicadamente. Siempre estropeaba el mate, tirando de un lado y del otro la bombilla, revolviéndola como si estuviera haciendo polenta.
-En fin- dijo Oliveira, sacando el humo por la nariz-. De todos modos me podían haber avisado. Ahora voy a tener seiscientos francos de taxi para llevarme mis cosas a otro lado. Y conseguir una pieza, que no es fácil en esta época.
-No tenés por qué irte -dijo la Maga-. ¿Hasta cuándo vas a seguir imaginando falsedades?
-Imaginando falsedades -dijo Oliveira-. Hablás como en los diálogos de las mejores novelas rioplatenses. Ahora solamente te falta reírte con todas las vísceras de mi grotesquería sin pareja, y la rematás fenómeno.
-Ya no llora más -dijo la Maga, mirando hacia la cama-. Hablemos bajo, va a dormir muy bien con la aspirina. Yo no me he acostado para nada con Gregorovius.
-Oh sí que te has acostado.
-No, Horacio. ¿Por qué no te iba a decir? Desde que te conocí no he tenido otro amante que vos. No me importa si lo digo mal y te hacen reír mis palabras. Yo hablo como puedo, no sé decir lo que siento.
-Bueno, bueno -dijo aburrido Oliveira, alcanzándole otro mate-. Será que tu hijo te cambia, entonces. Desde hace días estás convertida en lo que se llama una madre.
-Pero Rocamadour está enfermo.
-Más bien - dijo Oliveira-. Qué querés, a mi los cambios me parecieron en otro orden. En realidad ya no nos aguantamos demasiado.
-Vos sos el que no me aguanta. Vos sos el que no aguantás a Rocamadour.
-Eso es cierto, el chico no entraba en mis cálculos. Tres es mal número dentro de una pieza. Pensar que con Ossip ya somos cuatro, es insoportable.
-Ossip no tiene nada que ver.
-Si calentaras la pavita -dijo Oliveira.
-No tiene nada que ver -repitió la Maga-. ¿Por qué me hacés sufrir, bobo? Ya sé que estás cansado, que no me querés más. Nunca me quisiste, era otra cosa una manera de soñar. Andate, Horacio, no tenés por qué quedarte. A mi ya me ha pasado tantas veces... Miró hacia la cama. Rocamadour dormía.
-Tantas veces -dijo Oliveira, cambiando la yerba-. Para la autobiografía sentimental sos de una franqueza admirable. Que lo diga Ossip. Conocerte y oír enseguida la historia del negro es todo uno.
-Tengo que decirlo, vos no comprendés.
-No lo comprenderé, pero es fatal.
-Yo creo que tengo que decirlo aunque sea fatal. Es justo que uno le diga a un hombre como ha vivido, si lo quiere. Hablo de vos, no de Ossip. Vos me podías contar o no de tus amigas, pero tenía que decirte todo. Sabés, es la única manera de hacerlos irse antes de empezar a querer a otro hombre, la única manera de que pasen al otro lado de la puerta y nos dejen a los dos solos en la pieza.
-Una especie de ceremonia expiatoria, y por qué no propiciatoria. Primero el negro.
-Sí -dijo la Maga, mirándolo-. Primero el negro. Después Ledesma.
-Después Ledesma, claro.
-Y los tres del callejón, la noche de carnaval.
-Por delante -dijo Oliveira, cebando el mate.
-Y monsieur Vincent, el hermano del hotelero.
-Por detrás.
-Y un soldado que lloraba en un parque..
-Por delante.
-Y vos.
-Por detrás. Pero eso de ponerme a mi en la lista estando yo presente es como una confirmación de mis lúgubres premoniciones. En realidad la lista completa se la habrás tenido que recitar a Gregorovius.
La Maga revolvía la bombilla. Había agachado la cabeza y todo el pelo le cayó de golpe sobre la cara, borrando la expresión que Oliveira había espiado con aire indiferente.
Después fuiste la amiguita
de un viejo boticario,
y el hijo de un comisario
todo el vento te sacó...
Oliveira canturreaba el tango. La Maga chupó la bombilla y se encogió de hombros, sin mirarlo. -Pobrecita-, pensó Oliveira. Le tiró un manotón al pelo, echándoselo para atrás brutalmente como si corriera una cortina. La bombilla hizo ruido seco entre los dientes.
-Es casi como si me hubieras pegado -dijo la Maga, tocándose la boca con los dedos que temblaban-. A mi no me importa, pero...
-Por suerte te importa -dijo Oliveira-.. Si no me estuvieras mirando así te despreciaría. Sos maravillosa, con Rocamadour y todo.
-De qué me sirve que me digas eso.
-A mi me sirve.
-Si, a vos te sirve. A vos todo te sirve para lo que andás buscando.
-Querida -dijo gentilmente Oliveira-, las lágrimas estropean el gusto de la yerba, es sabido.
-A lo mejor también te sirve que yo llore.
-Si, en la medida en que me reconozco culpable.
-Andáte, Horacio, va a ser lo mejor.
-Probablemente. Fijáte, de todas maneras, que si me voy ahora cometo algo que se parece casi al heroísmo, es decir que te dejo solo, sin plata y con tu hijo enfermo.
-Sí -dijo la Maga sonriendo homéricamente entre lágrimas-. Es casi heroico, cierto.
-Y como disto de ser un héroe, me parece mejor quedarme hasta que sepamos a qué atenernos, como dice mi hermano con su bello estilo.
-Entonces quedáte.
-¿Pero vos comprendés cómo y por qué renuncio a ese heroísmo?
-Si, claro.
-A ver, explicá por qué no me voy.
-No te vas porque sos bastante burgués y tomás en cuenta que pensarían Ronald y Babs y los otros amigos.
-Exacto. Es bueno que veas que vos no tenés nada que ver en mi decisión. No me quedo por solidaridad ni por lástima ni porque hay que darle la mamadera a Rocamadour. Y mucho menos porque vos y yo tengamos todavía algo en común.
-Sos tan cómico a veces -dijo la Maga.<
-Por supuesto -dijo Oliveira-. Bob Hope es una mierda al lado mío.
-Cuando decís que ya no tenemos nada en común, ponés la boca de una manera...
-Un poco así, ¿verdad?
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Capítulo 20. (Fragmento)
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Adverbiosa: resultado de la locura investigativa de CL
Posted in
20:55
Acabo de terminar, luego de muchas lecturas, análisis y divagaciones mi presentación sobre comprensión lectora para SM. Qué difícil es tratar de plasmar en unas cuantas diapositivas el conocimiento empírico, teórico y práctico adquirido por años. Es más, en instancias como esta, te das cuenta que de tanto que crees saber, nada sabes. En realidad, la sabiduría y el conocimiento son tan efímeros, tan cambiantes y tan vagos que, de un momento a otro, eso que creías tan conocido se hace a la luz tan desconocido, tan complicado, se desvanece como se va la mañana, y aunque ahora está ahí, en un segundo ya no lo está.
El lenguaje es tan complicadamente extraordinario de entender y explicar, lo mismo que las relaciones humanas en general. Empero, estas últimas, son tan subjetivamente imcomprensibles que, al final la analogía no tiene ni pies ni cabeza.
En fin, Isabel Solé me volvió loca, no sé si más o menos loca que siempre, pero con mi competencia literaria totalmente embrollada.
Esperemos que mañana en la exposición que debo hacer allá en la editorial todo salga bien no mah'. Por ahí alguien me dijo: no seas tan perfeccionista, explícalo como sabes, como me lo estás diciendo. Bueno, y he ahí el problema, es que de silenciar ya no sé como explicar lo que quiero y siento... al decir.
¡Qué manera de usar adverbios,eso demuestra lo rallada que quedè con esta custione' de investigación!
El lenguaje es tan complicadamente extraordinario de entender y explicar, lo mismo que las relaciones humanas en general. Empero, estas últimas, son tan subjetivamente imcomprensibles que, al final la analogía no tiene ni pies ni cabeza.
En fin, Isabel Solé me volvió loca, no sé si más o menos loca que siempre, pero con mi competencia literaria totalmente embrollada.
Esperemos que mañana en la exposición que debo hacer allá en la editorial todo salga bien no mah'. Por ahí alguien me dijo: no seas tan perfeccionista, explícalo como sabes, como me lo estás diciendo. Bueno, y he ahí el problema, es que de silenciar ya no sé como explicar lo que quiero y siento... al decir.
¡Qué manera de usar adverbios,eso demuestra lo rallada que quedè con esta custione' de investigación!
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