La realidad se precipita, se muestra con toda su fuerza, y justamente entonces nuestra única manera de enfrentarla consiste en renunciar a la dialéctica. La razón solo nos sirve para disecar la realidad en la calma, o analizar sus futuras tormentas, nunca para resolver una crisis instantánea...
:.:
...Cada vez que entramos en una crisis es el absurdo total, comprende que la dialéctica solo puede ordenar los armarios en momentos de calma.
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...Y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie, delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes, y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro...
¿qué será...?
Siempre he pensando que soy un poco física y psicológicamente parecida ella... o bueno, psicológicamente en relación a lo que dicen sus canciones...
Situación inesperada...
Fue un día especialmente novedoso y particular. Siguiendo su práctica común de los días sábados después de cierto taller, se disponía a caminar sin rumbo fijo por aquella ciudad atestada de autos y gente compulsiva. Pero un almuerzo, en cierto lugar de remembranza, convirtió todo en una particularidad.
Un conversación de-a-cuatro llevó a la Loca a una instancia reflexiva inesperada, un descubrimiento, un insight. Luego una vuelta al lugar a un lugar inicial para nuevamente, comenzar.
Lo que vino fue aún más inesperadamente mágico y particular: caminata de cuatro horas por donde el viento y el momento quisiera, un baile no bailado en Artes por vergüenza dos historias cruzadas y con similares situaciones y un descubrimiento que por momento unió todos sus viajes en uno: una casa poética, un pasaje que recordaba Puerto Varas, un mural de la misma forma que aquel de Puerto Natales, casas tan pintorescas como las de Valparaíso y una fábrica tan pesquista como a de los viejos tiempos.
La verdad, es que la Loca nunca pensó que en esta gris y colmada ciudad sus pasajes de unirían en tan solo unos segundos, pero lo que sí, ese tabaco, un mate, el cigarro y un té verde - naranja degustado en un sillón donde dos pueden ser perfectamente uno junto un perrito tan hermosamente negro y callejero como su Chulai Antonio, terminaron por hacer del día, supuestamente solitario y meditativo, tan dulcemente alegre y de-a-dos, haciendo que en un par de horas todo se equilibrara en ambos personajes desconocidos que terminaron siendo totalmente conocidos.
Danke!
Te compraré, seré la flor perdida en la ciudad...
Me comprarás, no hay nada que creer solo querer
no hay nada que creer, solo querer
seremos pétalos en libertad...
Me comprarás, no hay nada que creer solo querer
no hay nada que creer, solo querer
seremos pétalos en libertad...
Pérdida de un libro
Cualquier cosa, hasta un pase escolar en un motel, es infinitamente menor ante la sensación de perder un libro.
Asumo que soy loca y volada en ocasiones, que por lo mismo he perdido hasta carnet de identidad, lápices y millones de otras cosas, pero es algo que con los años he ido trabajando, aunque cada cierto tiempo (como ayer) pierdo alguna cosa importante, sumamente importante: un libro.
Esperando que llegara, hice una llamada en una cabina de-esas-públicas y justamente para no perderlo de vista, dejé el libro que más de cinco veces en tres años había comenzando a leer, pero que nunca, nunca, había podido comprender, hasta ayer. El éxtasis se había apoderado de mí, pues por primera vez pude entender claramente el primer capítulo. Mega victoria de la Loca. Pero claro, cada cierto tiempo las conductas afloran y en un suácate, no más de tres minutos, caminé, canté y recordé. Me devolví apresurada, veloz al lugar, pero nada, del libro ni los colores.
Pregunté a cuanta persona, guardia, jefe y demases encontré, pero nadie lo había visto. Es imposible reproducir la sarta de palabras y sentimientos que aparecen con el enojo propio cuando un objeto preciado desaparece, pero al instante recordé una frase que un escritor infantil nos dijo una vez en una charla: los libros llegan a tus manos y se van en el momento preciso.
Al final, mandé todo a la misma cresta y me devolví al centro, no niego que en un momento volqué sus lagrimones en el vagón de algún metro sin poder contener la rabia acumulada por varias situaciones acaecidas durante este tiempo, pero ya por un cierto y conocido Baquedano, respiré por lo menos diez veces, medité lo sucedido y deseé para esa persona, ahora dueña del que era mi tesoro, que pudiera entenderlo y disfrutarlo tanto o mucho más que yo. Porque como dice Cortázar en su alegoría a lo relojes: No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
oOOOooOOoOOoOOooooOOOOOOOoooOOooOoOOoOOooOoOoooooooOOOOOOOOoOOOO
http://www.youtube.com/watch?v=oxMZ129dnt8
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http://www.youtube.com/watch?v=oxMZ129dnt8
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Posted in
19:23
...Cada vez que entramos en una crisis es el absurdo total, comprende que la dialéctica solo puede ordenar los armarios en momentos de calma.
La realidad se precipita, se muestra con toda su fuerza, y justamente entonces nuestra única manera de enfrentarla consiste en renunciar a la dialéctica. La razón solo nos sirve para disecar la realidad en la calma, o analizar sus futuras tormentas, nunca para resolver una crisis instantánea...
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Posted in
7:48
...Y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie, delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes, y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro...
¿qué será...?
Posted in
20:19
Siempre he pensando que soy un poco física y psicológicamente parecida ella... o bueno, psicológicamente en relación a lo que dicen sus canciones...
Situación inesperada...
Posted in
16:38
Fue un día especialmente novedoso y particular. Siguiendo su práctica común de los días sábados después de cierto taller, se disponía a caminar sin rumbo fijo por aquella ciudad atestada de autos y gente compulsiva. Pero un almuerzo, en cierto lugar de remembranza, convirtió todo en una particularidad.
Un conversación de-a-cuatro llevó a la Loca a una instancia reflexiva inesperada, un descubrimiento, un insight. Luego una vuelta al lugar a un lugar inicial para nuevamente, comenzar.
Lo que vino fue aún más inesperadamente mágico y particular: caminata de cuatro horas por donde el viento y el momento quisiera, un baile no bailado en Artes por vergüenza dos historias cruzadas y con similares situaciones y un descubrimiento que por momento unió todos sus viajes en uno: una casa poética, un pasaje que recordaba Puerto Varas, un mural de la misma forma que aquel de Puerto Natales, casas tan pintorescas como las de Valparaíso y una fábrica tan pesquista como a de los viejos tiempos.
La verdad, es que la Loca nunca pensó que en esta gris y colmada ciudad sus pasajes de unirían en tan solo unos segundos, pero lo que sí, ese tabaco, un mate, el cigarro y un té verde - naranja degustado en un sillón donde dos pueden ser perfectamente uno junto un perrito tan hermosamente negro y callejero como su Chulai Antonio, terminaron por hacer del día, supuestamente solitario y meditativo, tan dulcemente alegre y de-a-dos, haciendo que en un par de horas todo se equilibrara en ambos personajes desconocidos que terminaron siendo totalmente conocidos.
Danke!
Posted in
10:07
Te compraré, seré la flor perdida en la ciudad...
Me comprarás, no hay nada que creer solo querer
no hay nada que creer, solo querer
seremos pétalos en libertad...
Me comprarás, no hay nada que creer solo querer
no hay nada que creer, solo querer
seremos pétalos en libertad...
Pérdida de un libro
Posted in
18:51
Cualquier cosa, hasta un pase escolar en un motel, es infinitamente menor ante la sensación de perder un libro.
Asumo que soy loca y volada en ocasiones, que por lo mismo he perdido hasta carnet de identidad, lápices y millones de otras cosas, pero es algo que con los años he ido trabajando, aunque cada cierto tiempo (como ayer) pierdo alguna cosa importante, sumamente importante: un libro.
Esperando que llegara, hice una llamada en una cabina de-esas-públicas y justamente para no perderlo de vista, dejé el libro que más de cinco veces en tres años había comenzando a leer, pero que nunca, nunca, había podido comprender, hasta ayer. El éxtasis se había apoderado de mí, pues por primera vez pude entender claramente el primer capítulo. Mega victoria de la Loca. Pero claro, cada cierto tiempo las conductas afloran y en un suácate, no más de tres minutos, caminé, canté y recordé. Me devolví apresurada, veloz al lugar, pero nada, del libro ni los colores.
Pregunté a cuanta persona, guardia, jefe y demases encontré, pero nadie lo había visto. Es imposible reproducir la sarta de palabras y sentimientos que aparecen con el enojo propio cuando un objeto preciado desaparece, pero al instante recordé una frase que un escritor infantil nos dijo una vez en una charla: los libros llegan a tus manos y se van en el momento preciso.
Al final, mandé todo a la misma cresta y me devolví al centro, no niego que en un momento volqué sus lagrimones en el vagón de algún metro sin poder contener la rabia acumulada por varias situaciones acaecidas durante este tiempo, pero ya por un cierto y conocido Baquedano, respiré por lo menos diez veces, medité lo sucedido y deseé para esa persona, ahora dueña del que era mi tesoro, que pudiera entenderlo y disfrutarlo tanto o mucho más que yo. Porque como dice Cortázar en su alegoría a lo relojes: No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
oOOOooOOoOOoOOooooOOOOOOOoooOOooOoOOoOOooOoOoooooooOOOOOOOOoOOOO
http://www.youtube.com/watch?v=oxMZ129dnt8
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